A algunos los tomas por sorpresa,
otros te aceptan con certeza,
también hay quienes te desean con clemencia
porque del sufrimiento no cesan.
Entre el amor y el odio me tienes muerte
a veces te deseo,
otras te aborrezco
¡Como si te importará lo que siento!
El morbo crece cuando te acercas
más aún el de los que solo vienen
por el café de la fiesta negra,
y por cierto tiempo no hay quien te quite
de esas lenguas indiscretas.
Lo que si es seguro que no critican,
es de los pecados del triste finado,
porque es más factible volverse bueno
después de uno haberse marchado.
¿Con qué nos adornarás ese furtivo día?
Muchos se cuestionan en algún momento,
cuando nos toques con tus delicados brazos
y nos acurruques en tu frío pecho,
tengo la sensación de que solo estás triste
y quieres compañía,
sé muy bien que no eres enemiga.
Seducida por los encantos que te han pintado
quienes cerca de ti han estado,
de todos tus atributos me he impregnado,
especialmente de tu majestuoso misterio
la curiosidad me mata,
¡Qué ironía!
Solo quiero sentir,
si es que se siente...
¿De qué me estaré perdiendo?
Me quita el sueño estar pendiente.
Te he llamado,
no lo niego,
navegando en mi mente
cuando me pierdo en el tiempo,
eso que llaman filosofar.
Me sorprende pensarte sin recelo
cuando antes me has hecho suplicar.
También en tiempos de dolor
te he implorado,
y no solo por mí;
en esas ocasiones para aliviar
y en muchas otras,
por resentimiento o maldad.
Tú que me has quitado lo que he querido,
yo sin deberte nada,
he cedido,
ahora solo espero tu tardía llegada,
porque hoy que escribo,
te quiero ver lejana,
pero no se sabe mañana,
porque puedes ser castigo
y a la vez regalo
solo miren al enfermo en llanto.
Ve tú y pregúntale al destino
que me va a deparar
y si hay sufrimiento que no aguanté en el camino
no dudes en llevarme,
en vuelta, en papel de seda, por favor
no te preocupes...
yo lo voy a fabricar.