Las paredes me atrincheran,
¿Dime que más quieres primavera?
He cuidado bien de tus flores
y también de las hierbas,
¿Ya me puedo ir?
Necesito tu permiso
para poder ser libre,
me preocupa demasiado
verte tan triste,
tienes que entender
que también quiero ser feliz,
pero me es imposible si me quedo
porque soy solo un copo de nieve
que se empieza a derretir.
¡Entiende por favor!
¡Que aquí me voy a fundir!
Los rayos del sol radiante
me impactan sin piedad,
carcomen mi irregular y frágil cuerpo,
sin que siquiera lo notes,
pues cada vez soporta menos
estar bajo el sol por largo tiempo.
Cada pétalo de tus flores
saben que el sol las va a dirigir,
cada hoja de las hierbas las seguirán,
ya no esperarán que yo vuelva
ellas bien saben que me tengo marchar.
Primavera... no te molestes,
si me das la espalda
me dejas inerte,
temo tu venganza...
¡Por favor! No castigues a tus hijos
con un torrencial
sabes que aún no son fuertes
les falta madurar.
Castígame a mí,
si eso quieres,
pero dame sin recelo tu permiso,
para poder partir.

