jueves, 8 de noviembre de 2012

Testarudo

Estoy cansada de darte una y otra oportunidad,
¿Para qué me engañes?
¿Para qué me humilles?
¡No!
Esto se ha acabado ahora,
no volveré a dirigirte la palabra.

Aunque me duela,
y me esté muriendo de ganas por hablar contigo
no lo haré
no mereces siquiera que te dirija media palabra,
eres solo un testarudo que habla.

Una noche...

Nos tuvimos, nos perdimos, Y constantemente repetimos, en laberintos ya recorridos. Como quien perdona, pero no olvida. Con frecuencia hemos...