Me ha engañado cientos de veces,
y ciento un veces le he vuelto a creer,
sé que ya no puedo prometerme ni siquiera a mí misma,
que me alejaré de él,
pues es como un imán que me atrae
dejándome sin ninguna opción.
"¡No volveré a caer en sus mentiras!"
Lo he dicho cinto un veces más,
visualizo que lo he vuelto a perdonar
que he vuelto a creer en él,
pues la fuerza de voluntad se debilita fácilmente,
cuando está cerca.
Mi corazón,
mi piel,
mi cuerpo,
no puede fingir ante su presencia.
Mañana lo veré sentado en una esquina
tal vez arrepentido,
tal vez diferente,
y como las ciento un veces que lo perdoné,
me dirá "hola" con una sonrisa,
yo le responderé con otra,
y ahí se repetirá aquella historia
en la que el que se enamora es el que pierde
y el que huye aquel cobarde.

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